Fotografía en el Eje Cafetero Colombiano

Dejé la caótica metrópoli bogotana y puse rumbo al Eje Cafetero. Manizales, Armenia, Pereira y Salento, conforman las líneas principales del eje cafetero colombiano, tan famoso y tan desconocido a la vez.


Elegí Salento para descansar durante unos días y adentrarme en el delicado y laborioso proceso del café en Colombia y visité una de las tantas haciendas donde se muestra cómo es el proceso de elaboración de esta rica bebida: La Hacienda de Don Elías.

A pesar de que los que allí trabajan definen el proceso de procesamiento del café como algo sencillo, lo cierto es que desde que las semillas son sembradas en la tierra hasta que florecen, se recogen, se procesan y pasan numerosos controles de calidad, pasan años, concretamente entre tres y cinco. Tuve el honor de contemplar de primera mano la siembra de las semillas y las plantas del café, tanto las recién nacidas como las que ya comenzaban a estar listas para su recogida. Cada grano de café se recoge a mano e individualmente, lo que lo convierte en una tarea absolutamente meticulosa. Desde ese momento hasta que el café está servido, pasa por un proceso de lavado, debe secarse cuidadosamente protegiéndolo de la lluvia hasta llegar hasta su punto óptimo y ser molido a la antigua para después ser envasado y vendido.

Aquella tarde de hace unos pocos días, tras dos meses en este maravilloso país, gracias a Don Elías, degusté el mejor y más natural café colombiano. Alterné las fotografías mientras aguzaba el oído para no perderme ni un detalle de tan apasionante experiencia. Pero la cámara pudo más que mis oídos y ante tan exuberante naturaleza me dejé llevar por mi visor que parecía también atrapado en el paraíso.

Viajar como un viajero supone una experiencia inigualable. Viajar en compañía pero lejos de los tour operadores, hace que la experiencia sea aún más liberadora y auténtica y, por último, rodearse de personas locales con las que interactuar, le dejan a uno repleto de sensaciones difíciles de explicar e imposibles de fotografiar, pero que se quedarán para siempre en mi interior.

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